Parte de la familia de vegetales de girasoles, la alcachofa es en realidad un cardo perenne. Cultivadas originalmente en la región mediterránea, las alcachofas se volvieron escasas después de la caída del Imperio Romano. Tuvieron su regreso en Italia en los años 1500 y después aparecieron en América después de su introducción por los jardineros franceses y españoles.
Hoy, California virtualmente provee todas las alcachofas en los Estados Unidos. Si se dejan crecer de forma salvaje, las alcachofas florecen en flores púrpuras grandes.
Beneficios a la Salud de las Alcachofas
Las alcachofas proveen un 28 por ciento de la dosis recomendada diaria de fibra, la cual es importante para mantenerse “regular”, al ayudar en la digestión. La fibra también puede ayudar a reducir el azúcar en la sangre y los niveles de presión sanguínea, prevenir inflamación y proteger la salud del corazón, y reducir sus niveles de lipoproteína o “mal” colesterol. La cinarina en las alcachofas (observa el nombre botánico) aumenta la producción de bilis en su hígado, lo cual a su vez se deshace del colesterol de su cuerpo.
Otro beneficio de las alcachofas es el 25 por ciento del requerimiento diario de vitamina C, también conocido como ácido ascórbico, que provee de acción antioxidante para proteger a las células del daño de los radicales libres (como la contaminación del aire), que son formados mientras nuestros cuerpos convierten el alimento en energía. La vitamina C también proporciona colágeno para ayudar que las heridas se sanen rápidamente y protege al cuerpo de la enfermedad al ayudarle a absorber hierro.
Adicionalmente, las alcachofas contienen un 24 por ciento del DV de vitamina K (otro antioxidante) y folato (22 por ciento, para hacer y mantener a las células de ARN y ADN, y para ayudar a prevenir la anemia). Los minerales también son abundantes, sirviendo buenas cantidades de magnesio, manganeso, cobre, potasio y fósforo.

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